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viernes, mayo 30, 2008

orpheus

Orfeo se la juega en el averno. Baja por Eurídice a Hades, por ella monta en la barca de las ánimas, cruza a tierras tártaras, moriría por su amada, claro que lo haría. Monteverdi compone un lamento que hoy recuperan Les Arts Florissants. Y yo quería escribir sobre el sollozo exquisito de las cuerdas barrocas, y sobre el ansia de bajar al infierno en busca del amor, o sobre la espera inquieta del purgatorio, pero mi vena late y doy vueltas. La rivalidad mundana se interpone entre mi Orfeo y su Eurídice. Una brecha de sangre y merthiolate me obliga a poner las cosas en su sitio. Me arden los puños. Me duele el averno. Confío en que Apolo abrirá estos cielos.

domingo, mayo 25, 2008

jengibre ginger ingwer


ayer, cuando le pedí el jengibre, mi verdulero colombiano me dijo que el jengibre (zingiber officinale) era probadamente afrodisíaco... que los hombres no dejaban dormir a sus mujeres si tomaban jengibre en la comida. que lo mejor era un tecito, una infusión con la raíz bien hervida. lo dijo con gestos de macho del sur. y yo redoblé la apuesta: "cuando tenga novio, herviré el jengibre; mientras tanto, se lo pongo al pollo", le dije. y el macho caribeño enmudeció. me iba riéndome y pensando en cómo la provocación deja helados a los hombres más bocazas, cuando recordé que el jengibre se llama ginger, en inglés, e Ingwer, en alemán, (Ingwer, con mayúscula, porque todos los sustantivos se escriben con mayúscula en alemán). pero cuando llegué al Ingwer me asaltó la contraprueba: comí Ingwer aquella noche, los dos comimos ginger en la receta británica y no surtió ningún efecto. estoy por ir al colombiano a pedir que me devuelva los ochenta céntimos de la raíz mentirosa.

ingrid y los no comienzos de los no finales

Por influjo de Vila-Matas fui corriendo a Rossellini. Llegué a Viaggio in Italia (1953) buscando ese no comienzo y quizá el no fin de la historia de un matrimonio en plena crisis. Decía el escritor que Rossellini había arrancado contando la historia desde cualquier punto, en medio de una situación intrascendente en la inmensidad del cosmos (más precisamente cerca de Nápoles). A partir de esta libertad narrativa, Vila-Matas reflexionaba sobre el orden que había impuesto el franquismo como idea para todo, una noción que habían tenido que asimilar sin vueltas los españoles de su generación...
No cabe duda que para los dictadores mentecatos las cosas empiezan por el principio y acaban en el final, en rigurosa fila militar. Pero a veces, todos nos sumergimos en la temporalidad de las puras sucesiones, sin el placer del ahora ignorante de dónde viene y adónde va, sin entender la densidad del presente, sus infinitas capas, sus improbables comienzos y no comienzos, igual que sus posibles finales o sus apenas puntos y comas.
Así vi la peli, preguntándome por las elecciones narrativas del director italiano, hasta el final, cuando el personaje de Ingrid Bergman le dice a su marido que lo quiere (y yo creo que por puro miedo los dos se dicen que mejor seguir juntos) y Rossellini elige poner allí mismo la palabra "Fine". Me quedé pensando que el gran Roberto y yo sabemos que ese "te quiero" era apenas un punto y coma de otro final posible, del más seguro de los finales, que quedó fuera de metraje.

miércoles, mayo 21, 2008

magic doors (del ánima)

No sé con cuál me quedo, si con Gotas, Tarde de tu lado o Persistente canción de la memoria, todas del disco Cribas del Mono Fontana. Compiten en mi mundo cotidiano sólo con Magic Doors de Third de Portishead. Me acompañan mientras escribo, las canturreo por la calle, las espero e imagino cada vez que vuelvo a dar al play. Meta Mono, meta Portishead. Así ando, domesticando la rutina con esa música en la piel, eligiendo palabras, persiguiendo el oxímoron que nombre la razón muda de esta inquietud.

domingo, mayo 18, 2008

formosa

A veces pienso en boreal. Las estaciones las pienso en boreal, y acabo de darme cuenta de que incluso había olvidado (o hace tiempo que no escuchaba) la palabra formosa.
Formosa, un territorio y un concepto. Un concepto y un territorio en el nordeste de un país tan turístico que figura en todos los escaparates de las agencias de viajes. Un país parcelado para distintos paquetes, cada uno con su folclor y su paisaje, como para dar que hablar en varias sobremesas de viajeros. Un país ahuecado, con un hueco inmenso en el nordeste, donde no hay cataratas ni glaciares. Hay yacarés en el nordeste de ese país. Un país del que leo noticias que hablan del nouveau federalismo de la Sociedad Rural, que ahora batalla contra los unitarios que, con su dinero rural, quieren repartir más bonos en villas miseria unitarias.
Había querido ver Nordeste de Juan Solanas apenas la estrenaron y fui al cine, al único cine de Madrid en que la anunciaban, a las seis menos diez de la tarde de otra primavera boreal, no ésta, una primavera anterior. Pero en el diario había salido mal publicado el horario de cartelera: me informaron, entonces, en la taquilla, que Nordeste sólo tenía un pase a las cuatro de la tarde, en aquella única sala. Estuvo un par de semanas en cartel y se me pasó. Así que acabo de verla, en mi casa. Y a pesar de cierto didactismo para guiris* , agradezco que Juan Solanas me hablara tanto de Formosa, de mi país agujereado. Agujereado como una boca mutilada, con varias muelas menos y la carne dolorida; un hueco sanguinolento, suturado e inflamado.
Durante la peli no pude dejar de imaginar que Juan, el director, y seguramente también su padre, Pino, habrán tenido pensamientos boreales alguna vez.


*Guiris les dicen en España a los extranjeros rubios del norte de Europa.

viernes, mayo 16, 2008

el gallinero

Estaba chorreándome con una pera y me acordé que, cuando éramos chicas, con mi prima comíamos peras, sin parar, para hacer "cepillitos" (así le decíamos al cabo que termina desflecado entre las semillas). De ésta que acabo de comerme no dejé ni el pincelito interior, era tan jugosa que no quería seguir enchastrándome y la mastiqué con semillas y todo... A lo que iba, esos cepillitos nos servían luego para pintar con témperas, en el suelo de la galería de la casa de mi abuela en San Vicente. Quizá a mí se me ocurrían esta clase de juegos tan inocentes, como el de hacer cepillitos de peras, porque mi prima me lleva cuatro años, así que supongo que sería ella la que proponía los juegos más tenebrosos, como enterrar una gallina muerta en el gallinero del fondo de mi abuela, hacerle una cruz de palo y leerle la biblia.
Pero, ¿quién sabe? a lo mejor era yo la de las ideas fúnebres... Pienso esto en el momento en que me entristece una muerte triste, de vejez vieja y miserable, de soledad: conocí a un hombre que al final de sus días sólo tenía a su mujer, su amor adulto y pleno después de los hijos de ella y la soltería de él. En los últimos años de vida, él sólo se dedicó a cuidar a su mujer demente de senilidad. Y ella sólo lo quería a él, sólo a él lo necesitaba en su residencia de ancianos, cada jueves. Sólo a él lo llamaba por su nombre. Ni a sus nietos, ni a sus hijos, sólo quería que él la tomara la mano, un ratito, y la acariciara. Un día él murió solo, sólo él y el PAMI, en un hospital pobre, y nadie lo reclamó. ¿Quién podría saber, en ese hospital y, luego, en la morgue, que una mujer espera cada jueves con ansias adolescentes a ese hombre del cual sólo queda este despojo de carne?. Cuando pase un jueves y otro jueves y otro jueves sin él, ella se preguntará (hasta el día de su muerte se preguntará entre tinieblas seniles) por qué la ha abandonado. Y a pesar de tanto amor, tanta imposibilidad: ella ya no puede hacerle nunca una cruz de palo de gallinero.

martes, mayo 13, 2008

el faro de cascais

qué misterioso impulso nos lleva a comprar una postal con una casa y un faro, me pregunto a partir de la magia que insufla vila-matas, desde su "radical inmersión en la melancolía" al ver una foto, la foto de una casa y un faro que quizá estén relacionados con él de un modo tan extraño que ni él puede dilucidar, un paisaje en el que quizá estuvo.
el trance de vila-matas me contagia: estuve en lisboa. aunque nunca estuve, en lisboa estuve con vos. y cuando vi ese faro, estaba sola y lloré a la sombra del faro, maldiciendo el mar océano. deseé la lengua dulce, inmensa, que me había rellenado toda por dentro.
de la melancolía del faro me rescató el humor de vila-matas y la fortuna de escuchar portishead, we carry on... entonces, bailé por vos y por mí.

jueves, mayo 08, 2008

lunes, mayo 05, 2008

el reverso de berlin

eso pasa con las ciudades donde alguna vez estuvimos; eso, que no sólo tienen anverso.
en el café zapata de la oranienburgerstrasse hay un ángel que blande la bandera de lo que alguna vez fue la resistencia okupa, en versión loop de espejos disco;
brilla y encandila, el ángel.
también hay reverso,
en otro bar de mitte, en la friedrichstrasse, las mesas tienen monitores para que los bustos parlantes de fahrenheit nos hablen desde debajo del plato: yo, que leí bradbury, quiero que los rubios de opel dejen de intentar captar mi atención, así que los tapo con la panera y con la servilleta, y si se les escapan los dientes relucientes por algún rincón de la pantalla plana, les apoyo el vaso de cerveza y una cuchara, y un tenedor, y el plato del café.
berlin, para todo público
y berlin al revés, a la carta, sólo para dos viejas amigas que ya no viven en sonnenallee: berlin como una vieja fábrica de kreuzberg que se refleja redondeada sobre el canal, mientras atardece de martinis.