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viernes, febrero 29, 2008

los emigrados

"Monroe, Monticello, Middletown, Wursboro, Wawarsing, Colechester y Cadosia, Deposit, Delhi, Neversink y Niniveh: me daba la impresión de que me movía, guiado a distancia, junto con el automóvil en el que me hallaba sentado, a través de un país de juguete de colosales proporciones, cuyos topónimos habían sido rebuscados y seleccionados arbitrariamente por un invisible niño gigante entre las ruinas de otro mundo ya desahuciado". W. G. Sebald describe (como no podría hacerlo nadie) su travesía de emigrante alemán en tierra yanqui.
Le festejé a Sebald su ocurrencia en la Costa Este y recordé una impresión similar, pero en la Costa Oeste (aunque yo no habría llegado a estas admirables líneas), mientras caminaba por el Hollywood Boulevard de Los Ángeles.
De esa selección "arbitraria de un niño gigante", vi que un hombre sin piernas, con sus muñones sobre un skate, frotaba una de las estrellas doradas, de esas que incrustan en las losetas de las veredas. Husmeé en un sex shop del Sunset Bvd. todo de vidrio, todo transparente, abierto cuando ya el alcohol está prohibido porque ha dado la una de la mañana; padecí la ley seca antes del Whisky A Go Go y, esquivando al hombre del skate, entré y compré una foto gigante de Chet Baker en una tienda de pósters de 'todo a 5' (pavos)...
Un país de juguete hecho de retazos de otro mundo desahuciado... sin duda, una figura de "colosales proporciones".

sábado, febrero 23, 2008

martes, febrero 12, 2008

bona nit

fin de semana de catalán de bolsillo. pirineos y sol de invierno. frío sol de invierno. un club de jazz, el sunset, él y no, el reflejo de la luna en el río de gerona, te extraño, ¿me extrañás?, sí ahora me di cuenta. su mirada me persigue. su sonrisa. pícaro, no. en el sunset he pensado que podía ambientar una historia como las de murakami, con la chica fumando un cigarrito con sabor a mango o a vainilla, con thelonius monk de fondo, y un cuadro de aristide bruant, y el chat noir... pero el bartender (aunque lee una novela bajo la lámpara de pantalla de terciopelo bordeaux con flecos dorados) no es el que uno imagina en las novelas de murakami. mejor me voy a dormir. mejor en madrid. mejor comprar tulipanes y anticipar marzo. anticipar la primavera. enamorar el amor. estoy celosa. celosa. ella, ¿es ella?. mejor espero. mejor lo espero. mejor, no. mejor me voy. mejor me enamoro. mejor, vos. siempre mejor vos. ¿siempre mejor vos?

domingo, febrero 03, 2008

un poeta

Me pregunto si tenemos derecho a apropiarnos de los poemas que nos emocionan (al menos durante el ratito en que nos arrancan eso indescriptible de bien adentro), me pregunto si habrá problemas mundanos en reproducir lo que nos conmueve... No tengo respuestas a unas preguntas que me hago cuando termino de leer unas líneas exquisitas de un poeta español, José María Moreno de Castro, al que acabo de descubrir como poeta porque siempre lo creí simplemente mi vecino amable en Madrid (amable y culto, y que habla en voz tan baja que me obliga a acercarle demasiado mi oreja a su boca). Rara avis de la Madrid estruendosa.
Copio aquí estos versos porque tengo ganas de tenerlos cerca, ahora, mañana y pasado. Y releerlos:

Pintor de autorretratos —primer esbozo
Embrutecido, y feo, y desamado,

y gordo, y fumador (y aún narcisista,
válgame Dios), rotoso, medio autista,
con respingos de perro apaleado…

Sigues con tus trabajos, malamente,

sigues por la ciudad, calle adelante,
enamorado de una voz distante,
enamorado y harto de la gente,

enamorado y en silencio, en bares
inmundos, que ya sólo tu frecuentas:
ya ni ves a la chica que te mira

(con pena —¿no tendrá propios pesares?).

Y sigues en silencio, y echas cuentas,
y sonríes, y cantas: Y es mentira.

Hay más letra de este poeta "enamorado y harto de la gente" en el número de diciembre de una revista de arte que exhibe el esmero de sus creadores. En la web: http://www.adelantadodeindiana.co.nr/ (o el link recomenado en la columna de la derecha, como "el adelantado viene de segovia").

sábado, febrero 02, 2008

maría y el fabricante de mentiras

Me dijo que la esperara a las más o menos en punto en el aeropuerto de Madrid, que estaría disfrazada de pasajero en tránsito (entre Londres y Villa Allende). Que llegaría cantando "él era un fabricante de mentiras...." y con el corte de Nito en el '75 (el año del Luna Park, la galera blanca, las All Stars, y esta foto ineludible del adiós).
Nosotras, las de entonces, ya no somos las mismas, pero cuando la vi salir de la sala de pasajeros en tránsito con jopo lacio, le grité "Nitoooo" y nos reímos. Cantamos "Su vida era una fábula de lata, sus ojos eran luces de neón. Y nunca tengas fe, que sus mentiras pueden traer dolor". Dolor falseteado.
Le conté que hacía unos días había escrito un capítulo inspirado en mis primeros long plays de la vida, los primeros de Sui Generis, y prometí mandárselo (el capítulo, no los long plays).
No le dije que desde hace una semana volvía a recordar algunos íntimos momentos de gloria más o menos recientes, pero sí le confesé que me gustaría despertarme mañana en Buenos Aires, como haría ella, y desayunar una medialuna de grasa. Un día de medialunas de grasa (o de manteca) y café comprado en la calle (en vasitos de plástico), al chico del termo de la calle Talcahuano.
Volví de Barajas absorta en la sensibilidad de Murakami, que me metió en un club de jazz del Tokyo ochentista y me contagió las ganas de beber de su copa de gimlet (¿el mismo del Corto Maltés?). Cuando levanté la vista, vi contra el fuelle que une los dos vagones del tren a una japonesa y un irlandés que se morreaban con sensualidad furiosa. Tuve que tironear de mis tripas para no desear a nadie besándome de ese modo, justo esta noche, justo ahí. Y volví al libro. Murakami decía: "Lo que me atraía no era la belleza externa cuantificable e impersonal, sino algo más absoluto que se hallaba en el interior. De la misma manera que hay quien ama secretamente los diluvios, los terremotos y los apagones, yo prefería ese algo recóndito que alguien del sexo opuesto emitía hacia mí".