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domingo, noviembre 21, 2010

al paso

Lo descubrí mirándome con afecto verdadero, el que ha nacido así, sin querer, entre bromas y lances esquivados. Yo estaba realmente distraída, pensando en que quería huir de ese lugar atestado de gente. También pensaba que hacía tiempo que no le daba un beso y un abrazo, pero dudaba sobre si acercarme a saludarlo, justo en ese momento en que él estaba en el centro de los flashes, rodeado de fans de su causa, gestionando entrevistas y sosteniendo souvenirs. Pero ahí fue que yo miraba en la dirección contraria, giré la cabezay él me descubrió entre los demás y mis cavilaciones. Ojos hondos que no me esperaban y que, de algún modo, me convocaban. Su mirada me movió. El no podía alejarse de donde estaba y no tenía más tiempo que éste en esta ciudad. Mañana viajaba, pasado también. Me acerqué y nos besamos al paso, y nos dijimos tres cosas, al paso. Pero nada en esa noche temprana del otoño pudo equipararse a sus ojos de deseo y de imposibilidad. Vuelvo a estar en las antípodas de alguna construcción teórica irrefutable, pensé, pero me quiere.