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sábado, noviembre 29, 2008

mitad

ya no había magia, pero eras la mitad. ayer me costó ver en tu gesto mi mitad. cuando por fin conseguí verme en esos ojos, en las primeras arrugas que se marcaron a mi lado, en tu mirada inerme, te besé la frente. te había reconocido. y te apreté fuerte el brazo, y supe que en ese brazo me había apoyado tantas veces que nunca jamás me sería desconocido, aunque nunca jamás vuelvas a ser la mitad de esta vida nueva.

domingo, noviembre 09, 2008

revelación de un sueño


En mi sueño sonreías, con esa sonrisa descomprometida que vos y yo conocemos, la que precede al ataque. Estabas con dos rubias que no te interesaban, pero en cualquier momento les mordías la yugular, porque, total, no tenías otra cosa que hacer esa noche. Estabas en la punta de una mesa larga y llena de gente. Yo crucé por el extremo contrario. Me miraste sin dejar de sonreír. Nos ignoramos, como últimamente. Yo te miré, pero no sonreí (estaba demasiado ocupada con mi maleta inmensa, buscando un rincón para dejarla allí, hasta el día siguiente). Quién sabe por qué, ni desde dónde (no sé en qué ciudad ni en qué continente estábamos), al día siguiente yo viajaría a Estados Unidos. Acomodé el equipaje, me volví a mirarte (no pude dejar de hacerlo) y salí de aquella fiesta, vaya a saber qué fiesta. Me fui de ese lugar temiendo por la mañana después, cuando volvería a recoger mi equipaje y seguramente te encontraría con alguna de las dos rubias, y la sonrisa un poco menos boba, más preocupada. Pero yo estaría partiendo y no me detendría a llorar por lo que quedó sin palabras, ni a compartir tus pesares autocumplidos.