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domingo, enero 28, 2007

química humana


"...el esplendor de un singular almacén de colores: blanco de plomo y albo, rojo parís, cinabrio, verde pizarra, verde montaña, verde alquimia, pastas vítreas azules y minerales de Oriente...". Voy en el tren --gris de vías el paisaje, cuando no negro-túnel--y leo la enumeración de W. G. Sebald frente a una obra de Grünewald, "el inventor de colores", en Del Natural.

El cinabrio es azufre y mercurio, mineral reducido a polvo bermellón. Rojo oscuro en el fondo de los carteles de La Latina, en blanco sin matices escritas las especulaciones sobre trozos de papel encolado, grumos hechos de reivindicaciones urbanas... por la campaña de financiación del socialismo libertario/rastas, arreglo, barato, buen ambiente/ ni un accidente laboral más...
Mañana de Rastro. Madrid se ha pintado de domingo de invierno en la plaza del Cascorro.
Y Lavapiés es de colores. Humanidad en colores. Verde alquimia.

miércoles, enero 24, 2007

un preludio al vacío


Vacío del ama de casa que ha terminado de fregar y se sienta a esperar, las manos ajadas, el borde de cada uña amarillento de tanta lejía, las baldosas brillantes, el cristal transparente, la madera sin polvo.

Vacío que sobreviene a la plenitud del cello de Mischa Maisky en el preludio de Bach que escuchás todos los días. Ése, el preludio a la Suite número 1 en Sol mayor que una vez, en el metro, tocó para vos un músico de gorra con monedas y melancolía de violoncelista de andén.

Vacío de anestesia. La ausencia de dolor. Los chicos se anestesiaban con estimulantes contra la tristeza y contra la alegría. Lo recordábamos, nos preguntábamos por qué evitarse la dicha. Ahora estoy leyendo sobre el sentimiento paralizado en esta breve obra de teatro... una dosis, otra, para correr, correr sin parar. También hay que correr en este fragmento de exquisita novela inconclusa que he recibido.

Vacío por contraste. Un amigo cita a Ciorán: "El sufrimiento nos hace vivir detalladamente, instante a instante".

Correr para no vivir en detalle.

lunes, enero 08, 2007

liebe







De todo aquello, lo que echo de menos es andar cantando por la calle.

domingo, enero 07, 2007

callejón


Te sacabas de la piel la última gota de su sudor, y de él, y de tus ácidos disfrutes. Con jabón líquido color verde. Mirabas, comprobabas una vez más, cómo el agua aquí escurre en el sentido de las agujas del reloj. Y en esas pequeñas olas concéntricas y espumosas viste dos líneas de una página de Murakami: "nos pasamos aquellos cuatro años viviendo de nuestras reservas de amor, consumiendo nuestro capital... Estábamos los dos metidos en un largo callejón sin salida. Era el final".

folio 2006


¿Escribir sobre los salvajes sin pegar a traición? ¿Se pueden evitar los golpes bajos de los mexicanos de Babel? Quizá sea mejor recrear en palabras los matices de la astuta quena de Santaolalla en el desierto... ¿Se puede escribir, siquiera escribir, sobre los salvajes que vuelan un aeropuerto por la pureza de una "raza" de ceros negativos, otra, otra más? Camino entre escombros. Escucho cifras. Huelo humo de cables quemados y polvo de ladrillos reventados. Ya hemos visto 14 millones de veces a los encapuchados ahorcando al cómplice. La cabeza del cómplice y el nudo de la cuerda en un claroscuro digital con luz renacentista componen una escena que recuerda la de los sátiros de Rubens. Y hay más... hay otra estética del salvajismo en cada llaga que deja la "mano de obra" cien por cien argentina, mientras sigue generando plusvalor de crueldad. Impune, prepotente, como en el '76, como en el 2001. Otro secuestro. Llora Gerez. La llaga de Gerez. Es la imagen que sigue en nuestro martirologio de páginas infinitas. Folio 2006 del martirologio.
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Balas marcadas en el muro de los fusilamientos republicanos, según la fachada de San Felipe Neri, en Barcelona.

baGRe veo, baGRe quiero

Si disfruta sorbiendo esta sopita... usted mismo.
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(El menú se ofrece en una taberna del Raval barcelonés, pero apuesto a que usted lo consigue también en el Río de la Plata).