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jueves, septiembre 27, 2007

azúcar en la calle de las virtudes

¿Cómo se llamaban esas gallinitas de azúcar que tenían una cestita de masa de cucurucho y cuando las mordías ssssssss succionabas ese almíbar líquido que tenían adentro? Te lijabas los dientes con el cuerpo gallináceo azucarado, te pegoteabas los dedos intentando comer la cesta ya húmeda con restos de azúcar colorinche... ¿Se conseguirán en España aquellas gallinitas que había en Argentina? Ella creyó verlas en un escaparate de la calle de las Virtudes, en Madrid, y regresó sobre sus pasos. Aunque ahora no le gustan nada -pero que nada nada- las golosinas, se volvió por aquello que creyó una gallinita de azúcar. Y no, no era. Eso que observó con decepción en el escaparate ni siquiera se le parecía a la vieja gallinita que venía envuelta en plástico transparente, sin logos ni letras sobreimpresos. Calle de las Virtudes abajo, ella retomó el rumbo, rápido ... como para que la desilusión no se notara en su marcha.

miércoles, septiembre 19, 2007

tu luz de claraboya cenital

Voy a la casa del pintor, que tiene una claraboya cenital. La luz de la claraboya cenital me hace sentir parecido al otoño. Grato silencio cenital. Es que está a punto de caer otoño por aquí. Hoy, cuando salí a la calle, sentí la placidez de ese silencio, que no es silencio, no es del todo silencio... el otoño ralentiza, se acaba la estridencia; aun en medio de la ciudad, se puede escuchar la brisa en los árboles. Y a mí, sólo me falta el olor a montoncito de hojas quemadas en el barrio. Si hago memoria, lo tengo en mi nariz. Es el humo de las hojas amarillas barridas en el cordón de la vereda, apiladas junto al bordillo. Humo blanco de hojas que todavía no crujen. La manía limpiadora... con lo lindo que es pisarlas crach crach. Apacible otoño apacible.


El atelier de J. Sorolla, con la luz de su claraboya cenital.

jueves, septiembre 13, 2007

huecos e hibiscos

El oculista me dijo que de tanto llorar se me habían hecho canales en los globos oculares, canales que se terminarían ahuecando. Y me dijo: "hasta ahora, no se ha descubierto relleno para el blanco del ojo". Creí que era irreversible, pero desperté. Antes, deambulé por una casa repleta de gente sin ton ni son. Me duché, me vestí y salí, con mi credencial de cumbres, y un libro de poesía. Entre túneles, leí: "Yo miré al Animal hecho sólo con Hibiscos y no sabía cómo nombrarlo, llamarlo". A Marosa Di Giorgio se le había presentado un Animal hecho sólo con Hibiscos, de noche. Y ella se tendió a su lado: "...empecé a vibrar, a contorsionarme, mis pezones crecieron como lápices, querían llegar al Animal hecho sólo con Hibiscos, me ardía el ombligo, el clítoris. Entonces, me levanté y arranqué algunas de las flores más íntimas del Animal hecho sólo con Hibiscos, me volví a tender, puse las flores adentro de mi vulva, las empujé más adentro...". El túnel culminó en mi estación. Sonreí. Los huecos gelatinosos del blanco del ojo se habían rellenado sólo con Hibiscos.

domingo, septiembre 09, 2007

del amargo pétalo de la alcachofa

Ya me comí todos los pétalos de la alcachofa
¿me creías inofensivo?
pues, no
Te miré con mis gafas del hastío, del hastío visual,
me miraste, y te inquietaste
vamos
Cuando te quiero, te quiero
pero la alcachofa me deja la lengua amarga
a mí, a mí, que no me perdía un capítulo de "Yo quiero a Lucy"
¿A mí me querés?
¿Cómo hago para estrujar tanto jugo de alcaucil?
empapada en jugo de alcaucil
lloro hepatalgina
El día que casi me suicido estaba escuchando thom yorke
había leido una crónica política y puse "eraser"
(de política de provincias)
(y puse "eraser")
los territorios vedados existen (y seguro que allí se plantan alcachofas)
o se bebe ferné
quiero verterte, zumo de alcachofa
todo, todo esto pasa por no tener ya a Lucille Ball

sábado, septiembre 08, 2007

de trapo


Las chicas son de trapo.. de trapo, de cáñamo y de lanas. Una, ecologista; la otra, hippie a su hora. Una nació hace poco, la otra me acompaña desde el '75. Una escuchaba Simon y Garfunkel en vinilo; a la otra le da por Bat for lashes en mp3. A veces, me parece que las dos lloran cuando escuchan Thom Yorke, aunque sus ojos (des)dibujados sobre el paño lenci también despistan, no vayas a creer...
Hay un tema del inquietante Thom que, me parece, las pone sensibles a las dos, al mismo tiempo, en el mismo compás: es ése que habla del no poder, del volver a casa, de pensar lo mismo y sin embargo... ése del "i'm coming home, i'm coming home, to make it all right, so dry your eyes...we think the same things at the same time, we just can’t do anything about it".

lunes, septiembre 03, 2007

línea de puntos

Hay decisiones que se dibujan con bordes gruesos, pintadas con pincel gordo. Hay decisiones, en cambio, que uno describiría como contenidas por una delgada línea de puntos.

No importa si son decisiones vitales o banales, hay quienes nacieron para tomarlas amuralladas. Y hay quienes siempre decidimos con bordes de líneas de puntos, márgenes agujereados por los que se cuelan los racimos de dudas (también la dulzura de las uvas)... Y el papel sobre el que dibujamos ya se ha cortajeado, porque los puntitos se han vuelto huecos y se agigantan, se van juntando entre sí, van haciendo tajo.


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la obra es del videoartista Gary Hill