Santiago de Compostela es de piedra. Juego a adivinar de qué siglo es cada edificio. Me enojo cuando me equivoco por más de cien años. Luego leo las referencias y tiendo a perdonarme: 'empezaron a construir en el XII pero la fachada se rehizo en el XVI o el XVII`... ahhhh. Mejor así. Otra vez será, me digo. Y sigo jugando. "Even the heroes need to talk", leo en una postal... ¿de quiénes hablará la postal? ¿con quiénes hablarán los héroes?
Me compro unos zapatos verdes, verde manzana, mary poppins verde manzana, y les mido los tacones, parecen altos... ¿Qué hago si topo con un héroe enano? ¿Tiro los zapatos?
Even the heroes need to talk.
Even the heroes need to walk.
Even the heroes... hombres postal, hombres héroes.
Para ser héroe o para ser poeta hay que escribir una frase como la que el salvaje detective Bolaño pone en boca de un poeta cualquiera: "Tampoco, por cierto, tengo por costumbre esquivar las invitaciones del azar".
Even the heroes need to run, sometimes.
Correr con tacones sobre las piedras medievales de Santiago, subir las escalinatas del parque de Monaval, beber un thé à la menthe más dulce que ninguno, esperar que el frío gallego se te pose despacio. Otra vez será.
¿Alguna vez quisiste estar conmigo, héroe esquivo sin tacones?
No. Claro que no.
Pero tampoco yo tengo por costumbre esquivar las invitaciones del azar.
en mi cielo, clarice y su libertad. ella escribe. una mujer que nació en la vieja europa, al este del este, y vivió en copacabana. amado brasil amado, el suyo. ajenidad y pertenencia. la suya, la nuestra. excesiva. sedienta, como lori, su personaje. mirada extraña. la condición de la mirada.
miércoles, agosto 26, 2009
martes, diciembre 16, 2008
si rainer werner hubiera nacido en Madrid
Imagina a Rainer Werner Fassbinder anclado en la Gran Vía madrileña, apenas cuatro años después de la muerte del generalísimo. No tiene un duro, está muriendo de cine y heroína frente a una moviola, en un edificio gris setentoso… Eso es “Arrebato” de Iván Zulueta, un cineasta maldito español que rodó un solo largo: éste, en 1979, y se retiró, porque la movida madrileña no tenía más cupo para aspirantes a trascender.Amigo de Almodóvar y de los desmesurados de entonces, Zulueta quedó fuera de juego muy pronto, mucho antes de que su peli se convirtiera en objeto de culto. Unos días en cartel, recaudación cero y un rumor que ha ido creciendo, hasta que hoy, 30 años después, los chicos que nacieron cuando Franco partía te dicen que “Arrebato” es la única película española que no hay que perderse.
Mientras Rainer Werner filmaba en su particular Múnich de geranios fucsias y macetas inmaculadas, a Zulueta le iba la vida en preparar el guión de algo que ni sabía adónde iría a parar. “Arrebato” es la vida como si fuera cine, de éste que se hace hasta perder la razón.
Eusebio Poncela y Cecilia Roth se enganchan en la patética aventura de un joven realizador que pone en escena su propia decadencia, en el tempo que le marcan los rollos de película, con las pausas de la espera del revelado, con la métrica de los fotogramas que van quedando libres y con resignada desesperación ante el inevitable The end.
También es el fotograma de una época tóxica y repre reciente… De una sociedad tan extravagante como la española de la transición. Y de unos chicos que eran contemporáneos de Rainer Werner y que corrían por la calle Princesa por la pura ansiedad del revelado. Porque sus vidas ya estaban veladas.
...
Reseña publicada en el número 11 de www.ruletachina.com, la e-revista de otras artes que ya cumple un año de otra vida, la nuestra. ¡Salud!
sábado, diciembre 06, 2008
la maladie
Como en la ciudad de la "Comedia de la vanidad" de Elias Canetti, privada de mi propia imagen, desfigurada, estuve un par de días cayendo, precipitándome hacia ese lugar-no-lugar pastoso de la maladie. Enfermedad, en castellano. Suciedad, mácula, culpa, pozo.
No faltaban los espejos a mi alrededor, pero no me reflejaba en ellos, ni siquiera lo intentaba. Hubo un paréntesis de vida fuera de foco, hasta que volví a verme en el cristal de una ventana, durante un día ventoso y frío, casi invierno. Volví a sentir el aire helado recorriendo la nariz, y era mía la cara, y míos los pensamientos que continuaban a los de antes de abrir el paréntesis, el sobre. "Soy yo", me dije y supe que me gustaba el calor de la bufanda y la sensación de frío seco incrustándose en el centro de la frente, del lado de adentro de la frente.
Soy yo. Ca va?
Ca va bien.
No faltaban los espejos a mi alrededor, pero no me reflejaba en ellos, ni siquiera lo intentaba. Hubo un paréntesis de vida fuera de foco, hasta que volví a verme en el cristal de una ventana, durante un día ventoso y frío, casi invierno. Volví a sentir el aire helado recorriendo la nariz, y era mía la cara, y míos los pensamientos que continuaban a los de antes de abrir el paréntesis, el sobre. "Soy yo", me dije y supe que me gustaba el calor de la bufanda y la sensación de frío seco incrustándose en el centro de la frente, del lado de adentro de la frente.
Soy yo. Ca va?
Ca va bien.
sábado, noviembre 29, 2008
mitad
ya no había magia, pero eras la mitad. ayer me costó ver en tu gesto mi mitad. cuando por fin conseguí verme en esos ojos, en las primeras arrugas que se marcaron a mi lado, en tu mirada inerme, te besé la frente. te había reconocido. y te apreté fuerte el brazo, y supe que en ese brazo me había apoyado tantas veces que nunca jamás me sería desconocido, aunque nunca jamás vuelvas a ser la mitad de esta vida nueva.
domingo, noviembre 09, 2008
revelación de un sueño

En mi sueño sonreías, con esa sonrisa descomprometida que vos y yo conocemos, la que precede al ataque. Estabas con dos rubias que no te interesaban, pero en cualquier momento les mordías la yugular, porque, total, no tenías otra cosa que hacer esa noche. Estabas en la punta de una mesa larga y llena de gente. Yo crucé por el extremo contrario. Me miraste sin dejar de sonreír. Nos ignoramos, como últimamente. Yo te miré, pero no sonreí (estaba demasiado ocupada con mi maleta inmensa, buscando un rincón para dejarla allí, hasta el día siguiente). Quién sabe por qué, ni desde dónde (no sé en qué ciudad ni en qué continente estábamos), al día siguiente yo viajaría a Estados Unidos. Acomodé el equipaje, me volví a mirarte (no pude dejar de hacerlo) y salí de aquella fiesta, vaya a saber qué fiesta. Me fui de ese lugar temiendo por la mañana después, cuando volvería a recoger mi equipaje y seguramente te encontraría con alguna de las dos rubias, y la sonrisa un poco menos boba, más preocupada. Pero yo estaría partiendo y no me detendría a llorar por lo que quedó sin palabras, ni a compartir tus pesares autocumplidos.
miércoles, octubre 15, 2008
el metal y la somnolencia
"Durante años me despertaba día tras día sin saber si era bestia o gusano, metal en somnolencia..." Leí varias veces la frase de Juan José Saer en "El entenado". Me pregunté: "¿cómo se es metal en somnolencia?". Quizá no sea posible definirlo, pero sé perfectamente cuál es el estado metal en somnolencia, aunque nunca hubiera dado con semejante construcción poética. Metal en somnolencia se es enajenado, como el personaje de Saer incrustado de retorno en la sociedad española del XVI, carabelas y frailes, después de años entre indios en tierra "desmedida". Metal en somnolencia se es en la "cárcel del cuerpo", como presagia Saer, el santafesino en París... Saer, el que sugiere que leer y escribir puede ser el único acto que justifique una vida.
domingo, septiembre 21, 2008
robert me ha vuelto invisible
en la vereda, frente a la puerta del supermercado de ésas que te detectan y se corren solas, frené en seco: la muy zángana no me dejó avanzar. no se abrió y me obligó a repasar mentalmente las cosas que podían haberme convertido en invisible o, mejor dicho, en indetectable a ojos sensores. pensé en productos químicos, comidas, radiaciones... "ayer me hicieron una panorámica en el dentista", pensé... "estuve mal del estómago pero no tomé nada", "¿será la mylanta o el almax?"... finalmente, y aunque por aquí dicen que no hay que retroceder nunca, ni para "coger carrerilla", retrocedí un par de pasos, y la muy caprichosa se corrió. entré al supermercado y todavía me quedaba una puerta por sortear; es la que permite acceder a la zona de compra. de nuevo, el capricho, o la invisibilidad. de nuevo, retrocedo hasta que, tímidamente, la maldita se mueve hacia adentro... entro esquivándola, rapidito, no sea cosa que se arrepienta. el resto transcurre como siempre y regreso a casa. enciendo el televisor y en el informativo reseñan algo del festival de cine de san sebastián. entonces, una y otra vez, el primer plano de robert downey jr... cambio de canal para seguirlo, veo todos los informativos sólo por el primer plano de robert. y cada vez me erizo, y cada vez me emociono. y ahí caigo en la cuenta: soy invisible. de verdad soy invisible. sin retorno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)