Me pregunto si tenemos derecho a apropiarnos de los poemas que nos emocionan (al menos durante el ratito en que nos arrancan eso indescriptible de bien adentro), me pregunto si habrá problemas mundanos en reproducir lo que nos conmueve... No tengo respuestas a unas preguntas que me hago cuando termino de leer unas líneas exquisitas de un poeta español, José María Moreno de Castro, al que acabo de descubrir como poeta porque siempre lo creí simplemente mi vecino amable en Madrid (amable y culto, y que habla en voz tan baja que me obliga a acercarle demasiado mi oreja a su boca). Rara avis de la Madrid estruendosa.
Copio aquí estos versos porque tengo ganas de tenerlos cerca, ahora, mañana y pasado. Y releerlos:
Pintor de autorretratos —primer esbozo
Embrutecido, y feo, y desamado,
y gordo, y fumador (y aún narcisista,
válgame Dios), rotoso, medio autista,
con respingos de perro apaleado…
Sigues con tus trabajos, malamente,
sigues por la ciudad, calle adelante,
enamorado de una voz distante,
enamorado y harto de la gente,
enamorado y en silencio, en bares
inmundos, que ya sólo tu frecuentas:
ya ni ves a la chica que te mira
(con pena —¿no tendrá propios pesares?).
Y sigues en silencio, y echas cuentas,
y sonríes, y cantas: Y es mentira.
Hay más letra de este poeta "enamorado y harto de la gente" en el número de diciembre de una revista de arte que exhibe el esmero de sus creadores. En la web: http://www.adelantadodeindiana.co.nr/ (o el link recomenado en la columna de la derecha, como "el adelantado viene de segovia").
en mi cielo, clarice y su libertad. ella escribe. una mujer que nació en la vieja europa, al este del este, y vivió en copacabana. amado brasil amado, el suyo. ajenidad y pertenencia. la suya, la nuestra. excesiva. sedienta, como lori, su personaje. mirada extraña. la condición de la mirada.
domingo, febrero 03, 2008
sábado, febrero 02, 2008
maría y el fabricante de mentiras
Me dijo que la esperara a las más o menos en punto en el aeropuerto de Madrid, que estaría disfrazada de pasajero en tránsito (entre Londres y Villa Allende). Que llegaría cantando "él era un fabricante de mentiras...." y con el corte de Nito en el '75 (el año del Luna Park, la galera blanca, las All Stars, y esta foto ineludible del adiós).Nosotras, las de entonces, ya no somos las mismas, pero cuando la vi salir de la sala de pasajeros en tránsito con jopo lacio, le grité "Nitoooo" y nos reímos. Cantamos "Su vida era una fábula de lata, sus ojos eran luces de neón. Y nunca tengas fe, que sus mentiras pueden traer dolor". Dolor falseteado.
Le conté que hacía unos días había escrito un capítulo inspirado en mis primeros long plays de la vida, los primeros de Sui Generis, y prometí mandárselo (el capítulo, no los long plays).
No le dije que desde hace una semana volvía a recordar algunos íntimos momentos de gloria más o menos recientes, pero sí le confesé que me gustaría despertarme mañana en Buenos Aires, como haría ella, y desayunar una medialuna de grasa. Un día de medialunas de grasa (o de manteca) y café comprado en la calle (en vasitos de plástico), al chico del termo de la calle Talcahuano.
Volví de Barajas absorta en la sensibilidad de Murakami, que me metió en un club de jazz del Tokyo ochentista y me contagió las ganas de beber de su copa de gimlet (¿el mismo del Corto Maltés?). Cuando levanté la vista, vi contra el fuelle que une los dos vagones del tren a una japonesa y un irlandés que se morreaban con sensualidad furiosa. Tuve que tironear de mis tripas para no desear a nadie besándome de ese modo, justo esta noche, justo ahí. Y volví al libro. Murakami decía: "Lo que me atraía no era la belleza externa cuantificable e impersonal, sino algo más absoluto que se hallaba en el interior. De la misma manera que hay quien ama secretamente los diluvios, los terremotos y los apagones, yo prefería ese algo recóndito que alguien del sexo opuesto emitía hacia mí".
jueves, enero 31, 2008
búho con ojos de botón

Me mira con esos ojos de botón. Me mira. Me atraviesa. Redondelas blancas al fondo, redondelas serias, botones graves. ¿Quién es ella? Ojos de botón, estáticos, clavados en mi frente. Me esfuerzo por hacer sonreir al botón, saludo a la redondela con cortesía.
Botón fijo, hilo tenso.
Yo, que vengo del sur de la frontera, del oeste del sol, saludo al búho botón. "Como si fuera mi hijo", pregona el botón que es mucho menos blanco a la luz del día. ¿Me amenaza?¿Por qué me amenaza?
¿Me cela?
¿Por qué me cela?
Botón
botón
botón
Ojos de botón
sábado, enero 26, 2008
escrito en una servilleta
le muestro mis tetassuspira,
lo deseo
no confío
lo tengo dentro
me lame y me desprecia
cuánta sensualidad hay
en esta caligrafía
me ama
me aborrece
lo quiero cerca
lo olvido pero no puedo
"esta es la vida vista por la vida.
puedo no tener sentido,
pero es la misma falta de sentido que tiene la vena que late". eso dijo clarice
jueves, enero 24, 2008
otro precipicio no vale la pena
Esa boca te menciona en mí. La boca del chico de La Habana que ha aparecido esta noche vaya a saber de dónde, modula algo del son corasón, y habla del Steinway blanco que gracias a Páez, Fito, Páez, afinaron en el teatro Nacional de Cuba. El metro se mete en el segundo túnel de la charla y yo sólo veo una boca que sonríe con dientes implacables y labios que pronto se volverán irresistibles. Hacia el tercer túnel, recuerdo Nao vale a pena, la canción que acabo de escuchar, cantada por la hija de Elis Regina. Entonces, decido bajarme en la próxima. Al cabo del tercer túnel, aviso que, mejor, yo hago transbordo, aquí, shico. Me bajo del tren y repito como un mantra, en mi mal portugués, que es uma pena, mas nao vale a pena, porque no cabes como rima de un poema, de tan pequeño, vienes y vas, y envenenas, porque...
Ficou difícil
Tudo aquilo, nada disso
Sobrou meu velho vício de sonhar
Pular de precipício em precipício
Ossos do ofício
Pagar pra ver o invisível
E depois enxergar
Que é uma pena
Mas você não vale a pena
Não vale uma fisgada dessa dor
Não cabe como rima de um poema
De tão pequeno
Mas vai e vem e envenena
E me condena ao rancor
De repente, cai o nível
E eu me sinto uma imbecil
Repetindo, repetindo, repetindo
Como num disco riscado
O velho texto batido
Dos amantes mal-amados
Dos amores mal-vividos
E o terror de ser deixada
Cutucando, relembrando, reabrindo
A mesma velha ferida
E é pra não ter recaída
Que não me deixo esquecer
Tudo aquilo, nada disso
Sobrou meu velho vício de sonhar
Pular de precipício em precipício
Ossos do ofício
Pagar pra ver o invisível
E depois enxergar
Que é uma pena
Mas você não vale a pena
Não vale uma fisgada dessa dor
Não cabe como rima de um poema
De tão pequeno
Mas vai e vem e envenena
E me condena ao rancor
De repente, cai o nível
E eu me sinto uma imbecil
Repetindo, repetindo, repetindo
Como num disco riscado
O velho texto batido
Dos amantes mal-amados
Dos amores mal-vividos
E o terror de ser deixada
Cutucando, relembrando, reabrindo
A mesma velha ferida
E é pra não ter recaída
Que não me deixo esquecer
Que é uma pena
Mas você não vale a pena
Mas você não vale a pena
domingo, enero 13, 2008
una entrevista
"¿Qué les gusta a las mujeres de los hombres?", le pregunta Pierre (e
l personaje de Steve Buscemi) a Katja (Sienna Miller), en Interview.
"Nos gusta que tengan una cicatriz...
porque las mujeres también la tenemos".
La película original era de Theo Van Gogh. La versión de Buscemi es un homenaje al holandés y un alarde de virtuosismo. El guión, el tono, el dibujo de unos personajes (tan reconocibles pero en carne viva) y los intérpretes nos meten en una camisa de once varas, la misma que ya nos pusimos solos alguna otra vez.
Agh, Nueva York, Amsterdam o donde sea, la decadencia, el fulgor, el periodismo, el periodismo decadente, las chicas de moda, el estúpido fulgor, la humillación de los imbéciles, la verborrágica cocaína, nuestras miserias.
l personaje de Steve Buscemi) a Katja (Sienna Miller), en Interview."Nos gusta que tengan una cicatriz...
porque las mujeres también la tenemos".
La película original era de Theo Van Gogh. La versión de Buscemi es un homenaje al holandés y un alarde de virtuosismo. El guión, el tono, el dibujo de unos personajes (tan reconocibles pero en carne viva) y los intérpretes nos meten en una camisa de once varas, la misma que ya nos pusimos solos alguna otra vez.
Agh, Nueva York, Amsterdam o donde sea, la decadencia, el fulgor, el periodismo, el periodismo decadente, las chicas de moda, el estúpido fulgor, la humillación de los imbéciles, la verborrágica cocaína, nuestras miserias.
martes, enero 08, 2008
ángeles por una libra

¿Quién podía imaginar, sobre el fin del 2007, que la psicodelia de Vendiendo Inglaterra por una libra de Génesis iba a ponerme la primera sonrisa del año? Satisfacción y amor, por encajar cada pieza del puzzle de mis épocas: encontré un gran tema de aquellos puro hammond de mi adolescencia, remixado como para que den ganas de bailar en el dos mil y cuatrocientos.
Escribía con la cabeza en la autopista a Carlos Paz, sobre aquel ir a los boliches atravesando la pesadilla de La Perla, en el '78, y justo justo en esa línea cándida de incredulidad y melanco, un ángel apareció en el mismísimo dos mil y cuatrocientos con un libro llamado "Helena o el mar del verano" de un asturiano (Julián Ayesta) que escribió una sola novela (ésta) y que es sublime, increíble, y que no hace falta remixar, aunque la escribió en la España gris de los '50.
A la mano de aquel ángel se encandenó la mano de otro ángel, que me dio un Suggus de naranja, y citó a Deleuze y su propuesta del polígono... "multiplicar los lados, romper todo tipo de círculos en provecho de los polígonos".
A la mano de aquel ángel se encandenó la mano de otro ángel, que me dio un Suggus de naranja, y citó a Deleuze y su propuesta del polígono... "multiplicar los lados, romper todo tipo de círculos en provecho de los polígonos".
¡Buen año!
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