sábado, noviembre 04, 2006

cejas



Ellos miran nuestras cejas. Y nos hablan de las cejas.
Es raro.
Intentan recordar el trazo. Dicen.

Cada pelo cuesta una lágrima.
Lluvia, con estornudos, a veces.
Dibujo que pellizca.

Las cejas silvestres, ésas sí que no duelen.
De niña.
Las envidiadas, endiabladas al cielo, como las de la Venegas, ésas no sé si duelen, pero parece que sirven para armarse de coraje y tirar al flaco en calzoncillos al vacío, desde el globo aerostático.



Grazie Guadi, por prestarme tu ojo de cejas asilvestradas para ilustrar este desvarío de lluvia.

miércoles, noviembre 01, 2006

polisemia

Día de muertos, día de almas, de santos o de fieles difuntos. Te has despertado pero sigues en la cama. Ha venido tu hija de diez años a saltarte encima y, para sacudirte -sabe cómo, de eso no hay dudas-, te ha soltado, entre carcajadas: "Polisémica eres tú tu-ru-rú".
Y tú, que sigues hablándole de "vos", te has sorprendido.

_¿Sabés qué quiere decir polisémica?
_Claro _dice la niña sonriente_ Que tiene dos significados.
_ Dos o más significados _corriges.

Y te quedas pensando en ser múltiple y no tartamudear.

lunes, octubre 30, 2006

nuestra fe


Meyerhold, Meyerhold, conozco ese apellido, me suena la historia del artista torturado por el stalinismo hasta la muerte, por su apología de la intensidad de vivir y de crear. Vengo del teatro, de conmoverme con los climas de Pavlovsky improvisando una clase magistral sobre el director ruso. Busco en casa el libro de Pitol sobre las revelaciones en tiempos de Perestroika. Me acuerdo del sitio exacto que ocupaba en la página el relato de las torturas al subversivo con el que lloré de impotencia, hace años.
Cuenta Pavlovsky una anécdota como juego dramático. Es el momento en que Stanislawsky expulsa a Meyerhold de sus clases: "Éste me va a joder el curso de realismo socialista". Y Meyerhold piensa: "Lo hace por mí".
Y ahí estoy yo, a los 14 años, frente al cura de la parroquia del barrio que me dice, después de dos años de estudiar la biblia con todos los chicos de mi edad que hay en el barrio: "No estás preparada para la Confirmación" (con "C" mayúscula).
"No estás preparada", me dice el muy cura. Y yo soy la única que queda fuera del sacramento, los demás están listos para dar el "Sí" y yo, no.
Allí estoy de nuevo, un par de años después del trauma, ya sin dudas sobre mi negativa al dogma, sin dios, pensando: "El cura lo hizo por mí".
Así en la tierra como en el cielo, Meyerhold y yo, y todas las víctimas que preferimos no elegir victimarios, por nuestra fe.



Retrato del regisseur W. E. Meyerhold (1917) de Alexander J. Golowin.

sábado, octubre 28, 2006

muse


Tras el Showbizz, pura entrega, una absolución, algunos agujeros negros y otras revelaciones, Muse y nosotros. Soy un círculo de emoción perfecta que se cubre de lunares. Black holes and revelations. Ella es una boca de dientes de conejo y una espalda desnuda entre camiseta negra salpicada de estrellitas blancas. Es tan hermosa cuando se seca las lágrimas. Dentro suyo, las canciones de Matt se han vuelto líquidas. Él es Matthew Bellamy -hijo de guitarrista y de emigrante irlandesa de Belfast-, tan afinado, tan british con sus puños blancos sobre el Kawai blanco.
Imán de cielo, y de noche.
Sonrisa, ella es una sonrisa empujando a toda una fila de fanáticos entre 28 mil más, una sonrisa haciéndose huequito de muselina frente a Matt, que pone filtro a la emoción para que su voz suene mediosa, pero no puede engañar a nadie ni filtrar su cuerpo fundido en música, dedos de cuerdas, manos de teclas.
You and I must fight to survive.
Con mi vestidito de lunares y su camiseta de estrellas, alguien nos absolverá.

murakami

"
_ No tienes que explicarme nada _me dijo_. Todo esto ya ni me va ni me viene.

_ No es que trate de darte explicaciones. Intento sostener una conversación, nada más.

"

jueves, octubre 26, 2006

tokio


He salido de casa tan decidida esta mañana que, de camino al trabajo, he entrado en una librería llamada Modesta (vaya paradoja), he pedido un libro de Haruki Murakami y me lo he llevado sin bolsa.
Tan dueña me sentía de mi vida, esta mañana, que elegí a un japonés para arrancar el día.
Murakami en mano, he tomado un café, me he dejado halagar por el indiscreto rubor del chico y me he ido a Tokio.
También allí he dado contigo.

lunes, octubre 23, 2006

no (o la sensibilidad que encoge)


Él no toca sólo jazz ni sólo rock, no compone o arregla jazz o rock. Diré que "no" si es que tengo que decantarme por alguno de los términos que exiges. No sé si sí o si no, pero te diré mil veces que "no" si sigues interrogándome de ese modo.
Robert Downey no es sólo drogota, ni sólo actor, ni sólo un genial actor (a propós, lo vi estupendo, hilarante como siempre, en A scanner darkly, una peli de Linklater sobre epitafio de Phillip Dick para sus amigos psicóticos o muertos en combate contra las drogas).
No voy a hablar contigo sobre ese tipo impresionante, sólo diré que "no", porque sigues interrogándome de ese modo.
No soy sólo periodista.
No soy sólo argentina. ¿Qué supones que debería hacer en el papel de argentina? ¿Por qué piensas que debo ser tus argentinos?

En su columna de hoy, Marcelo Figueras da un voto por "los narradores cuyos espejos reflejan imágenes caprichosas, porque esas imágenes suelen ser un comentario sobre lo real más rico que el reflejo desnudo". Los surrealistas hacían valoraciones similares, mucho más despectivas, si acaso, sobre el arte figurativo. Y Truman Capote prefería terminar el Desayuno en Tiffany's con su chica en Buenos Aires ("no es Tiffany's, pero casi"), fascinada por lo que él elige no contar.

Por qué tendríamos que ser naturalistas de textos amables... ¿Por qué piensas que sería mejor tenerme comprensible, lineal, ordenada y didáctica, contando lo que quieres que cuente, ignorando lo que supones que ignoro, pidiendo y esperando definiciones sobre Vinicio Capossela o Paolo Conte?